Enfermedad Hepática Esteatósica Asociada a Disfunción Metabólica (MASLD): un nuevo desafío para el cardiólogo
La enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD) ha emergido como un importante determinante del riesgo cardiovascular. Este artículo revisa el cambio de paradigma desde NAFLD hacia MASLD, su fisiopatología, el eje hígado-corazón, la estratificación del riesgo mediante FIB-4 y las estrategias terapéuticas actuales basadas en la evidencia para reducir la morbimortalidad cardiovascular y mejorar el pronóstico de estos pacientes.
Enfermedad Hepática Esteatósica Asociada a Disfunción Metabólica (MASLD): el nuevo epicentro del riesgo cardiovascular
Rompiendo el paradigma del “hígado graso” en la práctica cardiológica contemporánea
Basado en la conferencia impartida por el Dr. Nelson Javier Castro Arauz, Internista–Cardiólogo, durante el Simposium Cardiometabólico 2026 de Cardiología de Nicaragua.
El presente artículo desarrolla y complementa los conceptos expuestos con la evidencia científica más reciente.
Introducción
Durante muchos años, la enfermedad por hígado graso fue considerada un hallazgo incidental de escasa trascendencia clínica. Hoy esa percepción ha cambiado de forma radical. La evidencia demuestra que la Enfermedad Hepática Esteatósica Asociada a Disfunción Metabólica (MASLD) es una manifestación sistémica del síndrome cardiometabólico y un importante predictor independiente de enfermedad cardiovascular.
Las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la principal causa de muerte en pacientes con MASLD, superando incluso la progresión a cirrosis en muchos casos. Este cambio de perspectiva ha llevado a cardiólogos, hepatólogos, endocrinólogos y médicos internistas a considerar al hígado como un actor clave en la estratificación del riesgo cardiovascular.
Del NAFLD al MASLD: un cambio de paradigma
La nueva nomenclatura, consensuada por múltiples sociedades científicas internacionales, sustituye el término NAFLD (Non-Alcoholic Fatty Liver Disease) por MASLD (Metabolic Dysfunction-Associated Steatotic Liver Disease).
Este cambio no es únicamente semántico. Reconoce que la enfermedad hepática está estrechamente vinculada con la obesidad, la resistencia a la insulina, la diabetes mellitus tipo 2, la hipertensión arterial y la dislipidemia.
El diagnóstico de MASLD requiere demostrar esteatosis hepática junto con la presencia de al menos un criterio de disfunción metabólica, permitiendo una clasificación más precisa y clínicamente útil.
El hígado: un órgano endocrino con impacto cardiovascular
El hígado desempeña un papel mucho más complejo que el metabolismo de nutrientes. En la MASLD se convierte en un órgano endocrino e inflamatorio capaz de producir citocinas, hepatocinas y mediadores que favorecen el daño vascular.
La resistencia a la insulina hepática incrementa el flujo de ácidos grasos libres y estimula la producción de lipoproteínas aterogénicas ricas en ApoB y VLDL. Paralelamente, la secreción de IL-6, TNF-α y otras citocinas proinflamatorias promueve inflamación sistémica, disfunción endotelial y progresión de la aterosclerosis.
El eje hígado-corazón
Uno de los conceptos centrales presentados durante el simposio fue el eje hígado-corazón.
La acumulación de grasa hepática induce lipotoxicidad, estrés oxidativo y disfunción mitocondrial. Estos mecanismos reducen la disponibilidad de adiponectina, aumentan los niveles de leptina y favorecen rigidez arterial, remodelado vascular y fibrosis miocárdica.
Como resultado, los pacientes desarrollan un entorno biológico altamente aterogénico que incrementa el riesgo de:
- Enfermedad coronaria.
- Infarto agudo de miocardio.
- Insuficiencia cardíaca.
- Fibrilación auricular.
- Muerte cardiovascular.
MASLD como factor independiente de riesgo cardiovascular
Diversos estudios respaldados por la American Heart Association han demostrado que la MASLD no es únicamente un marcador del síndrome metabólico, sino un factor independiente de riesgo cardiovascular.
Los pacientes presentan con mayor frecuencia:
- Calcificación coronaria.
- Incremento del grosor íntima-media carotídeo.
- Disfunción endotelial.
- Inflamación vascular persistente.
- Aterosclerosis acelerada.
Incluso tras ajustar por hipertensión, diabetes, tabaquismo y colesterol LDL, la presencia de MASLD continúa asociándose con un incremento significativo del riesgo de eventos cardiovasculares mayores.
Manifestaciones cardiovasculares
El compromiso cardiovascular asociado con MASLD es amplio e incluye:
- Enfermedad arterial coronaria.
- Insuficiencia cardíaca con fracción de eyección preservada.
- Remodelado ventricular.
- Disfunción diastólica.
- Fibrilación auricular.
- Aumento de la grasa epicárdica.
- Mayor incidencia de muerte cardiovascular.
Estos hallazgos obligan a incorporar la evaluación hepática dentro del abordaje integral del paciente cardiometabólico.
Estratificación del riesgo: el papel del FIB-4
La identificación temprana de fibrosis hepática constituye uno de los aspectos más importantes en la práctica clínica.
El índice FIB-4, calculado mediante edad, AST, ALT y recuento plaquetario, es una herramienta sencilla y ampliamente recomendada para la estratificación inicial del riesgo.
- <1.3: bajo riesgo de fibrosis avanzada.
- 1.3–2.67: riesgo intermedio; requiere evaluación adicional, preferentemente con elastografía.
- >2.67: alto riesgo de fibrosis avanzada y derivación al especialista.
Esta estrategia permite identificar a los pacientes con mayor probabilidad de complicaciones hepáticas y cardiovasculares.
Limitaciones de las escalas tradicionales
Las calculadoras clásicas como ASCVD Risk Score o SCORE2 no incorporan el componente inflamatorio ni el impacto metabólico de la MASLD, por lo que pueden subestimar el riesgo cardiovascular.
La incorporación de modelos como PREVENT, desarrollado por la American Heart Association, representa un avance hacia una evaluación más integral del riesgo cardiorrenal y metabólico.
Tratamiento integral
El tratamiento de la MASLD debe orientarse simultáneamente a la salud hepática y cardiovascular.
Las intervenciones sobre el estilo de vida continúan siendo la base del manejo.
La evidencia demuestra que:
- Una pérdida superior al 5 % del peso corporal reduce significativamente la esteatosis.
- Una pérdida cercana al 10 % puede favorecer la regresión de la esteatohepatitis y la fibrosis en un grupo importante de pacientes.
Asimismo, el control óptimo de la presión arterial, la diabetes y la dislipidemia es indispensable para reducir el riesgo cardiovascular.
Estatinas: un mito superado
Uno de los mensajes más importantes de la conferencia fue desmitificar el temor al uso de estatinas en pacientes con MASLD.
Las estatinas son seguras en la gran mayoría de estos pacientes y constituyen uno de los tratamientos con mayor impacto en la reducción de eventos cardiovasculares.
La suspensión injustificada de estatinas por elevaciones leves y estables de transaminasas puede privar al paciente de uno de los tratamientos más efectivos en prevención cardiovascular.
La revolución farmacológica
Los avances terapéuticos recientes han transformado el manejo de la MASLD.
Los inhibidores del cotransportador sodio-glucosa tipo 2 (iSGLT2) han demostrado beneficios cardiovasculares y renales, además de mejorar parámetros metabólicos.
Por su parte, los agonistas del receptor GLP-1, como semaglutida, y los agonistas duales GIP/GLP-1, como tirzepatida, han mostrado reducciones significativas de peso, mejoría histológica de la esteatohepatitis y disminución del riesgo cardiovascular en diversos estudios clínicos.
Implicaciones para el cardiólogo
La evaluación del paciente cardiovascular ya no puede limitarse al corazón.
En presencia de obesidad, diabetes, síndrome metabólico o elevación persistente de enzimas hepáticas, el cardiólogo debe considerar la posibilidad de MASLD e iniciar una evaluación estructurada.
La integración entre cardiología, hepatología, endocrinología y atención primaria permitirá identificar de forma más temprana a los pacientes con mayor riesgo y optimizar su tratamiento.
Conclusiones
La MASLD representa uno de los mayores desafíos de la medicina cardiovascular moderna. El cambio de nomenclatura refleja una nueva comprensión de esta enfermedad como una manifestación sistémica de la disfunción metabólica, estrechamente relacionada con la aterosclerosis, la insuficiencia cardíaca y la enfermedad renal.
El reconocimiento temprano, la utilización de herramientas sencillas como el FIB-4, la implementación de estrategias intensivas de modificación del estilo de vida y el uso apropiado de terapias con beneficio cardiorrenal demostrado permitirán mejorar el pronóstico de millones de pacientes.
Para el cardiólogo moderno, comprender la interacción entre el hígado y el sistema cardiovascular ya no es una opción, sino una competencia esencial en la prevención del riesgo cardiometabólico.
Referencias seleccionadas
- Rinella ME, Lazarus JV, Ratziu V, et al. A multisociety Delphi consensus statement on new nomenclature for steatotic liver disease. Journal of Hepatology. 2023;79(6):1542-1556.
- European Association for the Study of the Liver (EASL). Clinical Practice Guidelines on the management of MASLD. Journal of Hepatology. 2024;81(3):492-512.
- American Heart Association. Non-Alcoholic Fatty Liver Disease and Cardiovascular Disease: A Scientific Statement. Circulation. 2022;145(22):e1055-e1075.
- American Association for the Study of Liver Diseases (AASLD). Practice Guidance on the Clinical Assessment and Management of MASLD/MASH. Actualización 2025.
- Conferencia: Enfermedad Hepática Esteatósica Asociada a Disfunción Metabólica (MASLD): El nuevo epicentro del riesgo cardiovascular, impartida por el Dr. Nelson Javier Castro Arauz, Internista–Cardiólogo, durante el Simposium Cardiometabólico 2026 de Cardiología de Nicaragua.